Junio de 2018

Elisa Pinto (Santa Cruz de Tenerife, 1994) ha vuelto a su isla natal tras un año de maduración artística en el País Vasco, volviendo a reinterpretar el tema que, desde su estancia en Granada en 2015, se ha convertido en el epicentro de su obra y en el motor de la consolidación de su lenguaje plástico. Se caracteriza por su sensibilidad y marcados valores, su calidad técnica, la transversalidad poliédrica de los elementos protagonistas y la perseverante valentía de sus propuestas abstraccionistas, hacen vibrar su obra en cualquier espacio expositivo que la acoge.

En la esfera artística contemporánea, Elisa Pinto desarrolla su obra desde el análisis técnico, aplicando la fotografía espontánea y experimental, y el análisis conceptual, a partir de la amplia literatura sobre la historia del desnudo y del espacio; estudia el cuerpo, que es el objeto predilecto de su reflexión plástica y representación constante. Descubre en cada trazo la complejidad de desmaterializar el constructo social y físico de la anatomía en movimiento, para trasladarla al lienzo. Quien se para delante de su obra reconoce el desnudo, el movimiento y la soledad de la intimidad, sin ver el desnudo, sin ver el movimiento y sin encontrar espacios definidos.

Elisa Pinto traslada el ritmo, los vacíos parcialmente ocupados y una atmósfera determinada por un objeto indefinido que es el cuerpo -masa despreocupada-, que se construye a sí mismo en nuestra mirada, más que en el cuadro. Ella nos propone la experiencia de sus obras en conjunto, establece lecturas dinámicas y la observación en constante movimiento por sus de colores vibrantes, donde el cuerpo aparece y desaparece, donde las sensaciones se materializan para nosotros dándonos la oportunidad de reconocer nuestra propia intimidad en el proceso.

Raquel M. Marrero